paula.diaz
31 January 2022
Una consecuencia inevitable de una “obra” doméstica de albañilería, alicatado u otros trabajos, es que se encuentren en el suelo pequeñas incrustaciones de cemento o cal u otro tipo de mezclas (yeso, cola para baldosas, masilla, etc.), por lo que es importante saber cómo quitar el cemento de las baldosas.
Estos residuos suelen ir acompañados de manchas más o menos llamativas de agua de las mezclas que, al secarse, desprenden un velo blanco o gris. Naturalmente, la extensión de estos depósitos también depende del cuidado que se tenga para proteger el suelo de las salpicaduras y goteos de los distintos morteros utilizados.
Por lo tanto, es necesario actuar para eliminar el problema por razones estéticas, pero sobre todo, por razones funcionales, ya que estos materiales se desintegran fácilmente al pisarlos y, al ser generalmente ricos en arena, pueden rayar y deteriorar las baldosas, el parqué u otros tipos de revestimientos.
El primer paso para eliminar el cemento de las baldosas es realizar una limpieza en seco a fondo, primero con una escoba y luego con una buena aspiradora con la potencia de extracción adecuada. Las partículas menos adherentes se eliminan fácilmente y solo quedan los restos más adherentes.
El lavado previo tiene la misión de eliminar las manchas más ligeras y hacer más visibles los materiales depositados. Hay que tener en cuenta que los morteros utilizados suelen ser ricos en cal, por lo que el lavado debe realizarse con un producto ácido que tenga el poder de disolver.
Hay muchos productos disponibles en el mercado que tienen la suficiente acidez para esta tarea, pero a menudo basta con añadir una cierta cantidad de vinagre (blanco o de alcohol) al agua para conseguir un buen resultado. Es posible que algunas manchas permanezcan después del secado. Rocía WD‑40® Producto Multi-Uso y después de unos minutos, límpialo con un paño seco.
El yeso es el material más fácil de eliminar. Un cepillado enérgico con agua y vinagre suele ser suficiente. Si se resiste, se puede retirar con una espátula antes de aplicar el agua con vinagre. Esto puede dañar la cera del suelo, que debe restaurarse cuando esté seca.
Los restos endurecidos en la superficie pueden eliminarse de varias maneras, dependiendo también del tipo de revestimiento del suelo. Las baldosas cerámicas pueden tratarse inicialmente con una espátula de dureza media. Una vez eliminados los restos, moja la zona con agua y vinagre (preferiblemente caliente) y utiliza una esponja ligeramente abrasiva (como las que se utilizan en la cocina). En la terracota o el parqué, hay que tener mucho cuidado al utilizar una espátula: es mejor usar una con una hoja flexible y bordes redondeados. La esponja no debe utilizarse después. Tanto en la terracota como en el parqué, el lavado debe realizarse con líquidos débilmente ácidos y, una vez finalizado el trabajo, se deben restaurar los tratamientos de acabado con impregnantes específicos para la terracota o con ceras y barnices adecuados para el parqué. En ambos casos, si tienes intención de utilizar WD‑40® Producto Multi-Uso, es aconsejable hacer una prueba en un lugar poco visible.
La eliminación del cemento en las baldosas de piedra y otros tipos de revestimientos resistentes y no porosos (es decir, no en la terracota o el parqué), puede realizarse aplicando con un cepillo ácidos especiales para este trabajo, que descomponen el mortero endurecido. Estos productos son agresivos y deben probarse en alguna zona poco visible antes de utilizarlos. El uso de estos productos implica siempre el uso de protección personal (guantes, gafas, etc.) porque son cáusticos.
La cola para baldosas, así como otros tipos de morteros especiales, son compuestos especiales que contienen diversas sustancias químicas como plastificantes, endurecedores, adhesivos, etc. Estas sustancias pueden manchar de forma indeleble las superficies más porosas y delicadas. Las baldosas cerámicas son insensibles a su acción, pero en presencia de otros revestimientos como la terracota, el linóleo, el parqué, es imprescindible crear una protección segura y resistente antes de los trabajos de albañilería, ya que algunas manchas podrían quedar y ser difíciles de retocar.
Después de quitar cemento de las baldosas, eliminar los restos y las manchas, es necesario realizar un buen lavado final para eliminar cualquier sustancia química o de otro tipo que haya quedado en el suelo. Tras el secado, se puede proceder a la renovación de los tratamientos de acabado, como ceras, abrillantadores, protectores o impregnantes, según el tipo de suelo.
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