paula.diaz
26 January 2022
Los neumáticos de tu coche deben limpiarse con mucha más frecuencia de lo que crees, entre otras cosas porque a menudo se presta más atención a la carrocería, el motor y al interior del coche que a los neumáticos. Sin embargo, como todos sabemos, están sometidos a grandes esfuerzos durante su uso y entran en contacto con todo tipo de materiales: desde el barro hasta la nieve, pasando por el asfalto y los aceites y grasas. Los dos componentes principales de la rueda, el neumático y la llanta, deben mantenerse y limpiarse cuidadosamente para que la rueda funcione de forma óptima y dure más tiempo.
Otras sustancias procedentes del desgaste gradual de las pastillas de freno también se depositan en las llantas, que están en estrecho contacto con los discos de freno giratorios durante la conducción. Además, la grasa procedente de la dispersión del aceite de los sistemas de motor y transmisión del coche en la carretera también se deposita en las llantas. Echa un ojo a nuestro tutorial sobre cómo limpiar los neumáticos y las llantas.
El primer paso de mantenimiento para limpiar los neumáticos de tu coche es examinar a fondo la banda de rodadura y los flancos del neumático. Hay que encontrar y retirar diversos materiales (como piedras, etc.) y objetos incrustados en la banda de rodadura.
Por otro lado, hay que examinar los flancos (interior y exterior) para detectar grietas o hinchazones, que indican un deterioro peligroso. Si encuentras alguno de estos elementos, debes acudir a tu distribuidor de neumáticos. Comprueba también los cables de equilibrado para asegurarte de que están bien sujetos a la llanta, y asegúrate de que las válvulas de inflado están tapadas.
Para limpiar las ruedas de tu coche te recomendamos que utilices agua jabonosa y un cepillo de cerdas medianamente duras. Primero, moja el neumático con el agua jabonosa y luego frótalo con el cepillo. Aclara varias veces sobre las ranuras, donde se encuentra el polvo fino de las pastillas de freno. Tras el primer aclarado, repite la operación en las zonas aún sucias. Por último, aclara el neumático una última vez.
Ahora que has limpiado los neumáticos de tu coche, puedes pasar a limpiar las llantas. El lavado normal puede no ser suficiente para eliminar las manchas de grasa y los depósitos de aceite, que necesitan un tratamiento diferente. Por ello, te aconsejamos que limpies tus llantas con WD‑40® Producto Multi-Uso ya que aparte de desplazar la suciedad más persistente sin dañar la superficie donde se aplica, al mismo tiempo dejará las llantas relucientes y protegidas contra la humedad y el óxido.
Protege tus discos de freno para evitar salpicaduras del producto. A continuación, rocía WD‑40® Producto Multi-Uso en tus llantas. Utiliza un cepillo para fregar la suciedad, que debería salir fácilmente. A continuación, con un paño limpio y seco, limpia el borde.
Una vez desengrasados y lavados a fondo los neumáticos y las llantas, sécalo todo bien con un paño de microfibra y toallas de papel. A continuación, lo mejor es limpiar las llantas del coche aplicando un producto de ennegrecimiento y pulido con el aplicador suministrado con el producto, que puede ser líquido o en spray. Este último paso sirve para abrillantar el neumático, hace que el neumático parezca nuevo y lo protege de una serie de elementos potencialmente dañinos.
Cuando se sustituyen los neumáticos de invierno/verano o viceversa, lo mejor es “ponerlos en orden” limpiándolos a fondo de cualquier materia extraña. Antes de hacerlo, también es conveniente que pidas a tu distribuidor de neumáticos que examine el interior del neumático en busca de defectos u otros signos de deterioro.
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