Decían los sabios que la bicicleta es para el verano, y aunque esa frase tiene sentido, bien sabemos que la bicicleta, ahora mismo, es una compañera que ha pasado a ser parte del paisaje durante todo el año. Sin embargo, a nadie se le escapa, que si hay una época en la que la bicicleta es especial es en verano por muchos motivos. 

La temperatura es más lineal y permite salir con menos prendas, los días son larguísimos, la nieve y el frío desaparece de las cumbres y en la grupeta la gente tiene más tiempo para poder salir. 

Sin embargo en el decálogo del buen ciclista, es importante tener en cuenta varios aspectos para salir y disfrutar a tope del verano sobre una bicicleta, aspectos que tienen que ver con el ciclista y su salud, esta época de calor agobiante esconde sorpresas desagradables, pero también con la bicicleta y su mejor puesta a punto. 

4 Consejos para disfrutar de la bicicleta en verano

Hay que partir de un escenario que se da cada vez más, el calor extremo. Está estudiado que a partir de 35 grados, el rendimiento del cuerpo humano cae en picado. 

La orden de pedaleo que surge del cerebro es más confusa y el pedaleo se hace más pesado. A ello, se añade algo que pocos tienen presente, que el calor que desprende la ruta puede recalentar los pies y los dolores pueden aparecer al hincharse. 

A continuación, te contamos en detalle algunos consejos para disfrutar de la bicicleta en verano:

La mejor comida 

Está claro que la comida más amigable para el ciclista en verano es aquella que ayuda a hidratar. Antes de la ruta hay excelentes desayunos que convendría probar, por ejemplo la mandioca y la tapioca, dos alimentos de absorción lenta que el cuerpo puede ir gestionando durante las horas de marcha. 

En la ruta, llevar el agua lo más fresca posible, pues a la hidratación se añade el efecto de enfriado que el cuerpo seguro necesita. Lo mismo decir de bebidas isotónicas que pongan el acento en la recuperación de las sales perdidas. 

Cuidado con el tipo de barritas que se sacan. A veces algún incauto se lleva una buena pieza con chocolate y se encuentra con una pieza completamente desecha en el momento del consumo. 

Alguna pieza de fruta, a trocitos en una bolsita que quepa en maillot o en alguna mochilita que se lleve en cuadro, es un buen elemento. Fruta cargada de azúcares y agua, cuando no un plátano, directamente, perfecto para evitar calambres en la salida, calambres que por deshidratación son una amenaza con visos de ser realidad con el paso de las horas. 

De vuelta, cabe un pequeño homenaje, está claro, pero si se quiere premiar al cuerpo por el esfuerzo, nada mejor que comidas ricas en arroz y pasta que recuperen la carga de hidratos que quedó tan tocada en la marcha. Comer tanto arroz como pasta en la previa de una ruta también se puede hacer, pero hay que tener cuidado con las digestiones, no todo el mundo las asimila de la misma forma. 

La primera luz es la mejor 

Sobre los horarios para salir en verano, se ha escrito mucho y dicho más. Para el ciclista hay una prueba del algodón sobre la hora adecuada y es aquella en la que puedes ver tu sombra en la carretera, es decir, que el sol no esté sobre tu cabeza. 

¿Por qué?

Sencillo, si no ves tu silueta en la ruta, es que el sol lo tienes en vertical, es cuando más calienta y cuando, en definitiva, más se le exige al cuerpo. El sobrecalentamiento, el conocido golpe de calor, es una sensación de ahogo que no avisa, sobreviene poco a poco y cuando hace presa, es muy complicado echar marcha atrás. 

Consejos para disfrutar de la bicicleta en verano

Salir a primera hora es perfecto. Es el momento más fresco del día pero es que además permite experimentar el despertar de la naturaleza, en un ambiente agradable, con olores deslizándose por la ruta que vienen de la noche más cerrada y florecen con la primera luz. Todo eso de premio, y como añadido dejar de lado el temido golpe de calor. 

Se verá la silueta ciclando en la ruta, en el arcén, es una luz que ilumina y deja intuir el paisaje, el aire es más fresco y descargado de calima. 

Mejor el calor húmedo 

Hay dos clases de calor, por eso. Está el calor húmedo, propio de zonas costeras, que en parado es molesto y pegajoso. También está el calor seco, en territorio del centro de España, más mesetario, con amaneceres frescos, pero temperaturas más elevadas en las horas centrales del día. 

Para el ciclista es mejor el calor húmedo, pues resulta más progresivo y menos intrusivo para el cuerpo. La humedad evita el recalentamiento del ciclista y sobre todo la deshidratación, algo muy común en zonas de montaña, pues la sensación de sed quizá no es tan acusada como en la costa y se evita una hidratación eficiente. 

Por eso, es importante beber, beber y beber, sobre todo en altitud, aunque el cuerpo no lo necesite a priori. 

Consejos para disfrutar de la bicicleta en verano

Sea verano, sea invierno, con frío, calor o no, lo que no cambia por la estación del año es la necesidad de tener a punto la bicicleta, para que la salida acabe de ser redonda. 

En ese sentido, en el día a día,WD-40 ofrece lubricantes para todo tipo de escenarios y condiciones. Sea en entornos húmedos, sea en contextos secos, hay productos para limpiar y lubricar las partes más delicadas e importantes de la bicicleta, aquellas que implican movimiento y por tanto roce. De la cadena, a la potencia y eje pedalier, en la salud de la bicicleta va la del ciclista. 

Además,  en la sección de tutoriales de WD-40 encontrarás una gran variedad de tutoriales para el mantenimiento de una bicicleta como, por ejemplo, cómo evitar el óxido en las bicicletas.

La ropa adecuada

Queda la ropa, que no es cualquier cosa. Si en invierno la calidad de la ropa es un tema que se tiene muy en cuenta, la bicicleta en verano propone un ABC para el ciclista que no sólo quiera ir guapo, también bien protegido. 

Y aquí la elección de las piezas es importante. Ante el sol, es mejor evitar estampados y estridencias, los colores lisos, blancos y claritos son una buena elección, además de repeler en parte el calor, hacen más visible al ciclista en la ruta. Los tonos oscuros para otra época, aunque siempre salpicados de elementos reflectantes. 

Una pieza clave, a veces no tenida en cuenta, es el culotte, pues de la calidad de su badana dependerán más o menos molestias en la ruta. Tiene que ser una pieza ligera, aterciopelada por dentro, pero liviana y que fije bien, perfectamente. 

Los roces son un mal muy común, sobre todo en aquellos rincones del cuerpo que se mueven en la marcha fruto del pedaleo y el normal contorneo que el ciclista realiza sobre la bicicleta. Una buena ropa e higiene impiden que aparezcan y sorpresas desagradables cuando se llega a casa y se ven los roces. 

A ello, se añade la calidad del tejido, con la confianza que merezca la marca, pues los ultravioletas son auténtico veneno en marchas largas y muy expuestos al sol. Que la protección en este sentido sea buena no va en detrimento que la ropa sea fresca y evapore bien. Sea maillot, sea culotte: la fijación es la clave

Y si queréis ir con todo lo necesario para que la marcha sea redonda, pensad en los problemas que pueden surgir y en la utilidad de llevar un pequeño multiusos con algún tubular, una bomba de hinchar pequeña o ampolla de aire, y una “navaja suiza”. Eso es salir a tiro hecho. 

Por el Cuaderno de JoanSeguidor